En la medida que la adicción a drogas y otras conductas antisociales tienen un trasfondo en el que se presentan una combinación de problemas sanitarios, sociales, psicológicos y morales; el objetivo del Programa Terapéutico a largo plazo es ayudar a los usuarios a construir racionalmente un proyecto de vida alternativo, a ser aplicado con posterioridad a su estancia en la comunidad terapéutica, y desde el cual tales problemas puedan ser manejados; adquiriendo responsabilidad sobre sus propias vidas, saneando sus relaciones afectivas, familiares y sociales y facilitando una reinserción en la sociedad sin recurrir a las conductas problemáticas que lo marginaban a ella.
Población mixta que presenta diagnóstico de dependencia al consumo de sustancias psicoactivas con o sin comorbilidad física y psiquiátrica.
El Programa de Rehabilitación cuenta con cuatro fases de tratamiento.
El proceso de atención está estructurado por cuatro fases y etapas con una duración, y objetivos específicos para cada una. El tiempo prudencial para la estadía en el programa está estipulado de acuerdo a criterio del personal profesional, distribuido en cuatro fases y a su vez cada fase tiene unas etapas:
FASE 1: COMUNIDAD DE INICIADOS
Etapa de acogida (1 mes)
FASE 2: COMUNIDAD DE INTERMEDIOS
Etapa de reconocimiento (de 3 a 4 meses)
Etapa de preparación (de 2 a 4 meses)
FASE 3: COMUNIDAD DE AVANZADOS
Etapa de fortalecimiento (de 3 a 5 meses)
FASE 4: COMUNIDAD DE REINSERCIÓN
Etapa de reinserción (de 3 a 4 meses)
Etapa de seguimiento (1 año)
Etapa de mantenimiento (3 años)
Este tiempo en algunos casos especiales puede variar, según las características médicas. Familiares, psicológicas, comportamentales, historiales, etc., de cada residente, así como el cumplimiento o no de los objetivos establecidos para cada una de las etapas. Es el quipo clínico quien evalúa y toma La decisión.
Propiciar a través de la utilización del grupo comunitario la adhesión, participación y compromiso del recién llegado a de cara a su proceso de tratamiento profundizando en paralelo en el diagnóstico integral.
Durante esta fase se analizan y evalúan los aspectos personales, familiares y sociales de drogodependiente, a la vez que se inicia un proceso de motivación al cambio que comienza con la desintoxicación física. Para ello se ponen en marcha todos los dispositivos necesarios: convivencia en internado, tratamiento médico, atención psiquiátrica, etc. Y se inicia el proceso de motivación al cambio.
Se considera la evaluación médica, psicológica, psiquiátrica y social del residente involucrándolo paulatinamente y de acuerdo a sus posibilidades físicas y psicológicas a todas las actividades comunitarias, de manera que se sienta integrado a la familia. Estas evaluaciones permitirán un mejor conocimiento del usuario y la posibilidad de contar con un plan de tratamiento a ser aplicado.
Es la primera instancia del proceso de tratamiento del programa, la duración de esta etapa es de un mes aproximadamente, en ella el residente entra a un periodo de evaluación bajo la observación, acompañamiento y seguimiento que el equipo realiza con él, su principal objetivo es la acogida y adaptación a la comunidad terapéutica. En esta etapa se pretende da su vez, que el usuario logre un proceso de desintoxicación satisfactorio que se presenta al suspender el consumo de la sustancia adictiva.
La Acogida le permite al usuario entender que Él es el único responsable de Cambiar el rumbo de su recuperación
Durante este mes se pretende que ´poco a poco decida asumir el papel protagónico de su recuperación.
Luego de la orientación se realiza el ritual de ingreso y se le asigna un “hermano mayor” que pertenece a la etapa de Preparación para recibir un “acompañamiento, más cercano” y que también le permita ventilar sus dudas e inquietudes acerca del modelo terapéutico y sus expectativas personales. Además, el hermano mayor establece con el equipo clínico una comunicación más eficaz en relación al usuario que acaba de ingresar, ahora bien, esta alianza favorecerá la acogida al nuevo miembro de la familia; no obstante, todo lo que suceda alrededor de él, (operativo, personal, familiar, psicológico, salud) se ventilará en reuniones del Equipo Clínico o Staff, para llevar a cabo un informe más pertinente de lo que sucede a nivel grupal o individual.
Corresponde a la segunda fase del programa y comprende 2 etapas denominadas Reconocimiento y Preparación, cada una con sus correspondientes objetivos específicos.
Inducir cambios cognitivos, emotivos y conductuales basados en una nueva percepción de la relación con uno mismo, con los demás y con el mundo en general y evaluados en la práctica por la honestidad y la responsabilidad, promover la participación en los diversos ámbitos de la comunidad terapéutica, alentar la apertura y la confianza en el proceso grupal para tocar los diferentes asuntos vitales y existenciales que requieren ser sanados y propiciar el desarrollo de una cultura de reparación en lo individual, familiar y social.
La Fase de tratamiento intermedia es la fase de crecimiento y cambio, en que el usuario comienza a profundizar en sus conflictos y enfrentarse, por tanto, consigo mismo. El grupo de pares estará para apoyar, aconsejar, confrontar y motivar al usuario a continuar su proceso de rehabilitación cuando se presente pensamientos de interrumpir el tratamiento iniciado.
La aplicación del plan de tratamiento personal esbozado al finalizar la Fase de iniciación se hará de manera progresiva realizando los ajustes necesarios por parte del Equipo Terapéutico. El trabajo terapéutico estará concentrado en la modificación de los esquemas mentales que conducen a pensamientos distorsionados que a la vez provocan emociones descontroladas y conductas impulsivas.
En el ámbito laboral, con el paso del tiempo irá avanzando en responsabilidad y, por ende, la exigencia y presión serán mayores
1.- ETAPA DE RECONOCIMIENTO
Su fin principal es el de “identificar” los factores causales del consumo, y más allá, ir a sus problemáticas subyacentes, entendiendo el problema de la adicción como multicausal: familiar, social, cultural, entre otros. En esta etapa, luego de Lam identificación se da inicio al plan de tratamiento que pretende que el usuario se examine: Es la herramienta esencial o trayectoria a seguir durante el resto de su proceso. El plan de reinserción gradual favorable. Es necesario que el usuario asuma la responsabilidad de la elaboración de este instrumento y que sea gestor y artífice de su propio cambio, claro está bajo la asesoría, apoyo, acompañamiento y supervisión de sus coordinadores respectivos (véase anexo plan de tratamiento). La duración o tiempo en esta etapa es de 3 a 4 meses.
LOS OBJETIVOS GENERALES DE ESTA ETAPA SON:
LOS OBJETIVOS ESPECÍFICOS SON:
EVALUACION PARA LA ETAPA DE PREPARACION
2.- ETAPA DE PREPARACIÓN
En esta etapa se pretende fundamentalmente la “preparación” de las problemáticas identificadas en la etapa anterior. La meta fundamental es la responsabilidad total. Es asumirse responsablemente en la toma de decisiones para la vida, no sólo con el tratamiento. Se espera que el usuario sea modelo de identificación para el residente que llega al proceso.
Con la preparación se pretende que el residente encuentre el significado en el decir y en el actuar, recapitulando todo lo que ha sido su historial personal. Es recoger del pasado situaciones que se articulan en el ahora, para identificar no solamente las causas, sino también una introspección profunda de sus síntomas y sobre todo la posición que asume en lo relacional con el otro. Es articular todo el conjunto de verdades que tiene frente a sí mismo y “verbalizarlas” individual y grupalmente, porque es por medio de la palabra que el residente encuentra su sanación. En la etapa no es solamente hablar, sino encontrar sentido a lo que se habla resolver sus conflictos.
OBJETIVOS DE LA ETAPA DE PREPARACION SON:
OBJETIVOS GENERALES
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
La duración o tiempo en esta etapa es de 2 a 4 meses.
En esta etapa y con los objetivos anteriores se pretende fortalecer la conducta y los valores ante su forma de pensar y actuar, con la revisión y evaluación del plan de tratamiento inicialmente, pero, sobre todo, recaída en las expectativas de vida que el usuario tiene a corto plazo. El plan de tratamiento debe realizarlo el usuario con el apoyo, acompañamiento y asesoría de su tutor (véase anexo plan de tratamiento) al igual que en la etapa anterior.
Los residentes que se encuentran en esta etapa, por ser modelos de identificación y debiendo haber alcanzado altos niveles de responsabilidad, compromiso, sentido de pertenencia, sentido de retribución, etc. Desempeñan la función de hermano mayor, que han sido asignada como un elemento de vital importancia si se tiene en cuenta el carácter de “familia” con el cual trabajamos para hacer más efectiva la intervención terapéutica y así poder fomentar en todos nuestros residentes al amor responsable y exigente, y el fundamento de autoayuda. Además, es una forma dinámica para que nuestros residentes introyecten y asuman responsabilidades cada vez mayores.
El rol del hermano mayor es ejercido durante un periodo mínimo de un mes y a estos se le asignan los residentes que recién llegan a nuestro programa en la etapa de Acogida, quienes estarán acompañados por el hermano mayor durante el periodo establecido. Pasado este tiempo se hará con toda la familia una evaluación del residente (hermano menor) en cuanto a participación terapéutica, cumplimiento de normas y parámetros, el respeto, interacción con sus pares, etc. Con el fin de culminar con este proceso o relación hermano menor – hermano mayor, y que este últimos pueda desplazar libremente por toda la casa.
FUNCIONES DEL HERMANO MAYOR
FUNCIONES DE LA ETAPA DE PREPARACION
EVALUACION PARA LA ETAPA DE FORTALECIMEITNO
Interiorizar los valores de la Comunidad Terapéutica
1.- Adquisición y experimentación de valore.
2.- Desarrollo de habilidades sociales: comunicación, asertividad, resolución de problemas.
3.- Iniciar la elaboración del proyecto de vida en sus diferentes facetas.
La Comunidad de Avanzados es la fase del reconocimiento y el cambio, en la que el usuario adquirirá una responsabilidad mayor dentro de la estructura de la casa. La toma de responsabilidades permitirá evaluar no solamente si se realiza con humildad sino también el comportamiento del usuario en lo que se refiere a las habilidades de afrontamiento del estrés, la autonomía y las habilidades sociales como la resolución de problemas.
Ascenderá también en la “jerarquía familiar”, asumiendo el rol de “hermano guía” de los recién llegados (“hermanos iniciados”)
El contacto con el exterior irá aumentando gradualmente, siempre con la planificación y cuidados pertinentes.
Al finalizar esta etapa, el residente será evaluado exhaustivamente, se observarán sus gestos, actitudes, compromiso, estilo de comunicación, capacidad de reflexión e insight, desarrollo valórico, etc.; todo ello para determinar si está preparado para pasar a la siguiente fase.
Esta etapa es concebida no como el cierre del proceso terapéutico, sino como la puerta de salida a lo que es propiamente la reinserción. Es un espacio más dentro del proceso que exige devolver el servicio y modelamiento de roles positivos a los recibido durante las fases anteriores, fortaleciendo de esta manera los logros obtenidos en las mismas.
Es recoger el fruto, la reinserción no sólo significa volver a trabajar, a estudiar, sino también, una posición distinta frente a la vida misma. La reinserción implica una opción de vida diferente que compromete la elaboración anterior y una serie de valores que ya fueron introyectados durante el proceso terapéutico. En esta etapa es primordial clarificar los factores de riesgo, como también sus factores de protección, pues en la medida que el usuario los haya identificado tiene mayores posibilidades de permanecer sobrio porque conoce cuáles son sus puntos neurálgicos, para saber cómo los asume o evita.
En esta etapa también se identifican y elaboran aquellas problemáticas residuales que a veces comprometen el deseo del otro, y por lo tanto se ocupan del manejo terapéutico y que son problemáticas que solo pueden trabajarse en la comunidad de origen.
También hace parte de esta etapa la construcción y consolidación de una red de apoyo que le permita interactuar en sus espacios social, laboral, familiar, cultural, deportivo, preventivo, etc.
En este nuevo esquema operativo es fundamental un marco de referencia externo que sirva de apoyo, para así trabajar esta problemática residual. En esta etapa se sugiere articularnos al proceso de AA Y NA para que los usuarios no salgan asistiendo únicamente a una reunión, sino que le encuentren el sentido a lo que es el programa de los 12 pasos y las 12 tradiciones, con base en una motivación que se inicia desde lo institucional, convirtiéndose afuera en espacios de crecimiento personal.
Es conveniente en esta etapa que los usuarios trabajen en temas importantes como son: la prevención de la recaída, lo laboral, lo familiar, dificultades y temores de la reinserción.
En esta etapa la frecuencia y la cantidad de los llamados “grupos terapéuticos” debe rebajar considerablemente, y en cambio, aumentar el proceso educativo con miras a la preparación para un” desprenderse y enfrenta” con miras a la reinserción.
La duración de esta etapa es de 3 a 5 meses.
Adquirir la autonomía de la personalidad consolidando los cambios cognitivos y de actitud iniciados en la comunidad terapéutica y acompañar terapéuticamente al usuario durante su reinserción social. Guiando sus acciones para disminuir los riesgos de una recaída.
La fase de Reinserción es el final del Programa de Tratamiento y en el que se producen progresivamente los contactos extramuros. Esta es la etapa de la realidad y la más difícil en el largo camino de la rehabilitación de la drogadicción en la comunidad terapéutica, el usuario debe salir del medio protegido, contenido de la comunidad, donde ya era alguien y donde serbia, aun sin pedirlo, el amor y la ayuda de sus hermanos. Debe encarar el mundo exterior que le recuerda como peligroso, e incoherente.
Deberá probarse y probar la fuerza real de sus compromisos a través de mayor libertad y menor control para moverse sin supervisión.
Esta salida de la comunidad recuerda mucho el que realiza el joven cuando encara su emancipación de la familia es un momento de recomendaciones entre ambas partes, joven y padres.
Es la etapa en la que se pone en relieve lo individual y las capacidades adquiridas por el miembro saliente y que será acompañado por el reconocimiento debido de parte de los adultos.
Deben reajustarse las relaciones residentes – comunidad, renegociarse los grados de autonomía. Deben darse el desarrollo de las relaciones “entre adultos” entre staff y residente hasta llegar a la idea del joven a reinserción. Es probable que en esta etapa inicie algún tipo de tratamiento psicoterapéutico individual y o el contraste entre la cultura de un “adentro” y un “afuera” le traerá conflictos inevitablemente, además, ahora, si necesita ayuda deberá buscarla o pedirla.
Debe enfrentar temas prácticos cotidianos: familia, trabajo, vivienda, estudio, capacitación, manejo del dinero. Ya encaro teóricamente estos ítems durante su estadía en la comunidad terapéutica pero ahora en la realidad.
Se realizan los ajustes para que la reinserción familiar, académica – laboral, y social. Como en fases anteriores emplazo de una etapa a otra está marcado por avances observables que, a criterio del equipo terapéutico, correspondan a los objetivos previamente contemplados para cada etapa. Es decir, aunque existen tiempos establecidos para cada etapa, estos sólo son orientadores y lo que es definitorio es el cumplimiento de los objetivos específicos no es el tiempo de evaluación de los objetivos propuestos en el diagnóstico inicial.
Las actividades del ámbito terapéutico en la que simultáneamente participa el usuario durante todo el periodo de su tratamiento, se clasifican en cuatro rubros.
Las clases o actividades complementarias no son sustanciales al modelo de Comunidad Terapéutica, por lo que son descritas en esta guía, Se trata de actividades que pueden o no estar presentes en la programación, sujetas al criterio terapéutico de los equipos y a la formación de sus integrantes. Algunas actividades complementarias que suelen encontrarse en la Comunidades Terapéuticas son: Terapia de los 12 pasos, sesiones de meditación, talleres de pintura, de cerámica, de planificación, de manualidades y actividades lúdica o recreativas.
Asimismo, son actividades a llevarse a cabo en la comunidad aquellas que se realizan para el cuidado, mantenimiento y desarrollo normal de cualquier hogar y específicamente aquellos que tienen que ver con la comunidad terapéutica y con la recuperación del valor de la laboriosidad.
Nos referimos a:
SERVICIOS DE ALIMENTACIÓN: Se brindan tres comidas diarias:
SERVICIO DE ATENCIÓN POR PARTE DEL EQUIPO TERAPEUTICO: Se garantiza la atención de los siguientes integrantes del equipo terapéutico multidisciplinario.
NOTA: La atención prioritaria es para el USUARIO. La familia contará con terapias familiares periódicas y entrevistas para esclarecer la historia del usuario que ayude a mejorar el plan de tratamiento.
Las atenciones particulares o exclusivas para otros miembros de la familia no forman parte de los servicios que son prestados a la familia.
SERVICIO DE ESTANCIA: La comunidad ofrece a los usuarios una sede residencial que cuenta con ambientes de acuerdo a las disposiciones legales vigentes:
En nuestra institución, estamos comprometidos con tu bienestar y transformación personal. Si buscas apoyo profesional para mejorar tu calidad de vida y trabajar en un cambio positivo, nuestro equipo multidisciplinario está aquí para ayudarte
Nuestra institución fue fundada hace más de 20 años por el Director Guillermo Andrés Quintana Quispe, empezó con el propósito de mantener su recuperación, para brindar a otras personas la opción de tener las mismas oportunidades de crecimiento personal y de tener una nueva oportunidad de vida.
El alcoholismo o dipsomanía, también conocido como trastorno por consumo de alcohol, se refiere al uso nocivo o abuso del alcohol, caracterizado por una fuerte necesidad y ansiedad de ingerir bebidas alcohólicas y licores, de forma que existe una dependencia física y psicológica del mismo individuo, que se manifiesta a través de varios síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingestión. El dipsómano no tiene control sobre los límites de su consumo, que va en aumento a medida que se desarrolla tolerancia a esta droga. Se considera una enfermedad crónica, progresiva y mortal por la Asociación Médica Estadounidense, al igual que otras drogodependencias.
Los términos drogodependencia, drogadicción y farmacodependencia hacen referencia a la adicción generada por la exposición repetida a una droga, ya sea un fármaco o una sustancia psicoactiva legal o ilegal. Se conoce como trastorno por consumo de sustancias (TCS) y es una enfermedad que afecta al cerebro y al comportamiento de una persona, produciendo la incapacidad de controlar el consumo de medicamentos o drogas —legalizadas o no—. En su glosario más reciente, la OMS define la dependencia del alcohol y de otras sustancias como «una necesidad de consumir dosis repetidas de la sustancia para encontrarse mejor o para no sentirse mal». Sus características son: un deseo invencible o una necesidad de consumir droga y de procurarla por todos los medios, una tendencia a aumentar las dosis y una dependencia de origen psíquico y a veces físico a consecuencia de los efectos de la droga.
La ludopatía es un trastorno de orden psicológico que lleva a la persona a jugar y apostar repetidamente en un casino u otro sistema de apuestas, afectando de forma negativa a la vida personal, familiar y vocacional. También se aplica a la adicción patológica a los juegos electrónicos en general. Aunque en anteriores ediciones del manual diagnóstico DSM había sido clasificado como un trastorno del control de los impulsos, ha sido conceptualizado y tratado como una adicción sin sustancia, hasta que en el DSM-V ha sido incluido finalmente dentro de la categoría de «Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos».
El uso problemático de Internet, se define generalmente como un uso problemático y compulsivo de Internet, que resulta en un deterioro significativo en la función de un individuo en varios aspectos de la vida durante un período prolongado. Es un fenómeno creciente que se da sobre todo en los grupos más jóvenes.
La salud mental es, en términos generales, el estado de equilibrio social y conductual de una persona con su entorno sociocultural, que garantiza su participación social, capacidad de afrontar dificultades, percepción, juicio de la realidad y de sí mismo para alcanzar el bienestar y una buena calidad de vida. Comúnmente, y según la Organización Mundial de la Salud, se utiliza el término «salud mental» de manera análoga al de salud física, lo que quiere decir que no tiene sentido hablar de salud mental diferenciándola del concepto de salud física aunque sean ramas distintas.
El trastorno de la conducta (TC) es un trastorno mental diagnosticado en la infancia o la adolescencia que se presenta a través de un patrón de comportamiento repetitivo y persistente que incluye robos, mentiras, violencia física que puede llevar a la destrucción e incumplimiento imprudente de las normas, en el que se violan los derechos básicos de los demás o las principales normas propias de la edad. Estas conductas, conocidas como «conductas antisociales», son frecuentemente consideradas un precursor del trastorno antisocial de la personalidad, aunque este último no puede diagnosticarse hasta los 18 años. El trastorno de la conducta puede originarse por rechazo o negligencia parental y en estos casos, puede tratarse con terapia familiar, modificaciones conductuales y farmacoterapia. También puede estar relacionado con la exposición ambiental al plomo. La prevalencia mundial se sitúa entre el 2 y el 4 %, con un estimado de 51.1 millones de personas en todo el mundo (datos de 2013).
