
Una línea de ayuda de la Comunidad Terapéutica Casa Azul. Especialmente creada para ayudar a mujeres con problemas de adicción, mentales y de conducta, incluyéndolas también al proceso de cambio y recuperación, en base a tres elementos: SENTIDO DE VIDA, dándoles un propósito para generar un proyecto de vida, COMUNICAIÓN, llegando a ellas creando empatía, MOTIVACIÓN, desarrollando sus virtudes, mediante tiempos ocupados (Talleres, Escuela de Capacitación, etc.), para que identifiquen su verdadera vocación o identifiquen su vocación de servicio. Otorgándoles herramientas y mecanismos que puedan aplicar durante y después de su tratamiento o proceso de recuperación. Brindándoles la oportunidad de que puedan mejorar su estilo y calidad de vida para así poder reinsertarse a la sociedad y puedan aportar a ella. También dándoles la oportunidad de recuperar sus vidas, familias, empleos, etc.
Nuestra institución fue fundada hace más de 20 años por el Director Guillermo Andrés Quintana Quispe, empezó con el propósito de mantener su recuperación, para brindar a otras personas la opción de tener las mismas oportunidades de crecimiento personal y de tener una nueva oportunidad de vida.
El alcoholismo o dipsomanía, también conocido como trastorno por consumo de alcohol, se refiere al uso nocivo o abuso del alcohol, caracterizado por una fuerte necesidad y ansiedad de ingerir bebidas alcohólicas y licores, de forma que existe una dependencia física y psicológica del mismo individuo, que se manifiesta a través de varios síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingestión. El dipsómano no tiene control sobre los límites de su consumo, que va en aumento a medida que se desarrolla tolerancia a esta droga. Se considera una enfermedad crónica, progresiva y mortal por la Asociación Médica Estadounidense, al igual que otras drogodependencias.
Los términos drogodependencia, drogadicción y farmacodependencia hacen referencia a la adicción generada por la exposición repetida a una droga, ya sea un fármaco o una sustancia psicoactiva legal o ilegal. Se conoce como trastorno por consumo de sustancias (TCS) y es una enfermedad que afecta al cerebro y al comportamiento de una persona, produciendo la incapacidad de controlar el consumo de medicamentos o drogas —legalizadas o no—. En su glosario más reciente, la OMS define la dependencia del alcohol y de otras sustancias como «una necesidad de consumir dosis repetidas de la sustancia para encontrarse mejor o para no sentirse mal». Sus características son: un deseo invencible o una necesidad de consumir droga y de procurarla por todos los medios, una tendencia a aumentar las dosis y una dependencia de origen psíquico y a veces físico a consecuencia de los efectos de la droga.
La ludopatía es un trastorno de orden psicológico que lleva a la persona a jugar y apostar repetidamente en un casino u otro sistema de apuestas, afectando de forma negativa a la vida personal, familiar y vocacional. También se aplica a la adicción patológica a los juegos electrónicos en general. Aunque en anteriores ediciones del manual diagnóstico DSM había sido clasificado como un trastorno del control de los impulsos, ha sido conceptualizado y tratado como una adicción sin sustancia, hasta que en el DSM-V ha sido incluido finalmente dentro de la categoría de «Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos».
El uso problemático de Internet, se define generalmente como un uso problemático y compulsivo de Internet, que resulta en un deterioro significativo en la función de un individuo en varios aspectos de la vida durante un período prolongado. Es un fenómeno creciente que se da sobre todo en los grupos más jóvenes.
La salud mental es, en términos generales, el estado de equilibrio social y conductual de una persona con su entorno sociocultural, que garantiza su participación social, capacidad de afrontar dificultades, percepción, juicio de la realidad y de sí mismo para alcanzar el bienestar y una buena calidad de vida. Comúnmente, y según la Organización Mundial de la Salud, se utiliza el término «salud mental» de manera análoga al de salud física, lo que quiere decir que no tiene sentido hablar de salud mental diferenciándola del concepto de salud física aunque sean ramas distintas.
El trastorno de la conducta (TC) es un trastorno mental diagnosticado en la infancia o la adolescencia que se presenta a través de un patrón de comportamiento repetitivo y persistente que incluye robos, mentiras, violencia física que puede llevar a la destrucción e incumplimiento imprudente de las normas, en el que se violan los derechos básicos de los demás o las principales normas propias de la edad. Estas conductas, conocidas como «conductas antisociales», son frecuentemente consideradas un precursor del trastorno antisocial de la personalidad, aunque este último no puede diagnosticarse hasta los 18 años. El trastorno de la conducta puede originarse por rechazo o negligencia parental y en estos casos, puede tratarse con terapia familiar, modificaciones conductuales y farmacoterapia. También puede estar relacionado con la exposición ambiental al plomo. La prevalencia mundial se sitúa entre el 2 y el 4 %, con un estimado de 51.1 millones de personas en todo el mundo (datos de 2013).
